Festival de poesía concluye con el público como protagonista

Festival de poesía concluye con el público como protagonista

TeleSUR / 04/07/2006

 

Cuba estará representada por unas 50 agrupaciones folclóricas de origen africano y afro haitiano

Cerca de 150.000 personas asistieron al festival Internacional de Poesía que terminó la noche del lunes en Medellín, en el que poetas de América, Europea, Asia, Africa y Oceanía leyeron sus obras y, sorprendidos, destacaron la asistencia de público.

 

El festival, que se celebra en esa ciudad cada año desde 1991, contó con 800 asistentes en su primera edición, de un solo día de duración, mientras que en ésta última cerca de 16.500 personas participaron diariamente.

 

Los poetas tuvieron distintos escenarios para mostrar su obra, desde los formales, como un teatro o un auditorio, hasta los insólitos, como las escalinatas de las estaciones del Metro de la ciudad y el Parque de los Pies Descalzos.

 

Ocho africanos, seis asiáticos, seis europeos, un neozelandés y 49 americanos -de ellos 18 colombianos- hablaron de poesía con el público, al que leyeron sus poemas en sus propias lenguas, incluidas las de cinco indígenas latinoamericanos y uno canadiense, Al Hunter, de la comunidad Anishinaabe, de Ontario.

 

El indígena colombiano de la comunidad Sibundoy, en el sur del país, Hugo Jamioy, se refirió a la necesidad de celebrar encuentros de escritores aborígenes "para escribir en nuestro propio lenguaje" y conservar así la que ha sido hasta ahora tradición oral.

 

Para Fernando Rendón, poeta, creador, alma y cerebro del festival desde sus inicios, la masiva asistencia de público a oír poesía en Medellín, como en ninguna otra urbe del mundo -tal y como reconocen los propios invitados de otras latitudes-, "se ha constituido en una manifestación de libertad de expresión y de reunión".

 

La poesía, dijo Rendón, ha sido, para una sociedad que ha vivido en el miedo, sin canales de expresión, una forma de oponerse a la tragedia y el terror de las últimas décadas en la ciudad, que se ha venido recuperando del estigma que le produjo el narcotráfico.

 

A la clausura, en la que los 70 poetas participantes leyeron fragmentos de sus obras, desde el atardecer hasta bien entrada la noche en el teatro al aire libre "Carlos Vieco", en el emblemático cerro de Nutibara, en el centro de la ciudad, asistieron unas seis mil personas.

 

La poesía, en opinión de Rendón, está cambiando la sensibilidad de los jóvenes y se ha constituido en alimento para creer que "otra vida es posible" y que le da "sentido a la vida".

 

En paralelo al festival, pero íntimamente relacionado con él, se llevaron a cabo otros certámenes culturales, como una exposición de escritos de niños de la ciudad, que asisten a talleres una vez por semana en la sede de la Cámara de Comercio de Medellín.

 

El director del Proyecto Gulliver, Javier Naranjo, que desde hace diez años dirige esos talleres, señaló que la experiencia creadora de los niños muestra la realidad que han tenido que vivir a partir de la definiciones que dan sobre las palabras.

 

Así, los niños definen gobierno como "unos señores vestidos de verde; esperanza: tener fe en que a uno no lo mate una bala; iglesia: un lugar a donde va uno a perdonar a Dios; selva virgen: lugar en donde la mano del hombre no ha puesto un pie", entre otras palabras.

 

efe/YR

   

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Un 9 de julio sin gloria

Noticias de Ultramar

 

Un 9 de julio sin gloria

 

No es difícil recordar el concierto organizado por el gobierno nacional el pasado 25 de mayo, sobre todo por la presencia de miles de personas tan solo pocas veces vista en la Plaza de Mayo. Desde distintos lugares oscuros del país llegaron personas de distintas agrupaciones que adherían al presidente, abandonando sus ciudades se dirigieron a la capital del país.

 

Tampoco es difícil olvidar los programas de los canales capitalinos dedicados a la “Revolución de Mayo”, efímeros homenajes a lo que ellos se atreven a llamar “el día de la patria”. No solo eso, también podemos hablar de los restaurantes que aprovechan para vender alimentos como las empanadas y el locro. No olvidemos las figuritas que aparecen en las revistas infantiles.

 

Creo que del mismo modo comprenderán el intencionado vació de significado de nuestras fiestas patrias.

 

Ayer se cumplió otro aniversario de la declaración de la independencia de nuestro país, sin embargo un evento de semejante jerarquía paso desapercibido, no hubo conciertos, no hubo programas de TV sobre esta fecha, el 9 de julio fue tan solo un feriado más.

Este hecho no es algo muy actual, ya que desde hace tiempo que el 25 de mayo parece opacar la fecha de nuestra independencia. Pero ¿Porque?

 

Recientemente algunos medios capitalinos demostraron su desprecio a la elección del presidente de ir a Tucumán y de no ir al Tedeum en Buenos Aires, mostraron esto como un posible quiebre entre el gobierno y la iglesia. Indudablemente la batalla de nuestros antepasados federales no ha terminado.

 

Por un lado, la revolución por la libertad de comercio que se llevo en la gloriosa Buenos Aires y por el otro lado la mera declaración de la independencia en una alejada provincia.

 

Si tan solo prestáramos un poco de atención a los medios de comunicación masivos veríamos que la mayoría de los sucesos de importancia se suceden dentro de la frontera de la General Paz. Pero cuando se trata de algo atroz, de un suceso inaceptable, sucede en el “interior”, en ese otro país, exiliado de la gloria.

 

No queda ya mas duda, los federales hemos perdido la guerra, solo nos quedan dos opciones: o ser la sombra de la capital, o tomar nuevamente la decisión de enfrentarnos todos juntos contra el país de los unitarios.

 

                                                          Lisandro Ignacio Romero para “Ojo de buey”   gudarizutik@yahoo.com.ar

Judith Beveridge (Australia, 1956)

Judith Beveridge (Australia, 1956)


(Inéditos)

Situación

Ahora anochece sobre las casas.
¿Quién vive en ellas?
La calle es un sello negro
que mi voz no logra romper.

Sola, subo a mi cuarto
mi corazón está callado y caliente
como arena donde sólo el sol
ha cruzado por siglos.

Desde las otras casas escucho
voces, humedecidas con risas.
Los corazones de los niños burbujean
dentro de ellos como grumos de sorbete.

Mi lengua está muda como un feto.
Ni siquiera puedo recordar
poemas para instalarlos como rejillas
sobre este abismo de silencio.

Esta noche, si los sueños llegan
serán pequeños y distantes.
Ninguna luna desafiará
lo negro del infinito.
 

Traducción de Mario Licon


Judith Beveridge nació en Londres, en 1956. Vive en Australia. Ha publicado los libros de poemas: La domesticidad de las jirafas (1987); Un paracaídas de azul (1995) y La gracia accidental (1996). Ha ganado diversos premios de Poesía en Australia. Se ha desempeñado como docente de Literatura y como colaboradora habitual de revistas y periódicos en su país. Fue incluida en la Antología de Poesía Contemporánea de Australia, editada por Trilce Editores, Bogotá, 1997.

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